La ciudad respira distinta, desde por la mañana, a sabiendas de la cita histórica que le toca acoger por la noche. ¿Quién se imaginaba que el Granada llegaría a jugar unas semifinales de Copa del Rey? Ya se lo digo yo, en la ciudad nazarí nadie, o casi nadie.

FUENTE: @joelgadea6 / Centenares de aficionados del Granada recibieron al equipo

UNA SEMIFINAL DE COPA ENTRE GRANADA Y ATHLETIC DESDE DENTRO

Casi nadie se lo imaginaba. Al menos no esos aficionados que, ya juntos unas cuantas horas antes del partido, se preguntaban entre ellos si recordaban que, no hace tanto, su equipo estaba en Tercera División y que se pasó casi 40 años sin jugar en Primera. En una década, el Granada ha pasado de jugar contra el Motril y el Huercal a disfrutar de los mejores Messi y Cristiano Ronaldo. El barro y el cielo, a veces, sólo están separados por un limbo que puede ser un paso o un abismo insalvable. Y eso bien lo recuerdan los parroquianos granadinos que asisten al evento con la ilusión de la primera vez y el orgullo en el pecho de haber vivido años en las catacumbas del fútbol español para que, en aquel 5 de marzo, la Alhambra volviese a brillar en los más alto, como en los años 70. 

DELIRIO NAZARÍ

Pasan las horas y los minutos y, entre saber si juega Carlos Fernández sólo en punta o lo acompañará el recién llegado Antoñín, el momento cumbre llega con el autobús del cuadro rojiblanco. Los jugadores, atónitos desde dentro, sólo podían alucinar y grabar el recibimiento que su gente les estaba brindando. Con los cánticos y las bengalas, la afición nazarí le hizo saber a su equipo que pasara lo que pasara, ellos ya habían ganado la Copa. Por allí, los athleticzale no desentonaban y confraternizaban con todos ellos, símbolo de su buen hacer y su capacidad para la unión en vez de la exclusión.

FUENTE: @joelgadea6 / El Nuevo Los Cármenes presentó un lleno absoluto

Sólo Yuri Berchiche, a menos de diez minutos para el final, pudo aguar la fiesta a una parroquia entregada a los suyos. Y fue momentáneamente, porque al pasar el duelo, los granadinistas no vacilaron y rompieron en aplausos para los jugadores que les habían regalado esas noches coperas de invierno, desde L’Hospitalet a Los Cármenes, pasando por Gran Canaria, Badalona, Badajoz y Bilbao. 

Antes del gol del Athletic, Carlos y Germán, con sendos cabezazos, desataron el delirio entre los más de 20.000 espectadores que abarrotaban Los Cármenes. En la mente de cada uno de ellos, se comenzaba a dibujar un viaje a Sevilla para medirse a la Real Sociedad en pos del primer título en la élite de la historia nazarí. Un sueño que pudo ser realidad hasta que Yuri los fue despertando uno a uno, con una hostia a mano abierta. 

FUENTE: @joelgadea6 / La afición del Athletic en Los Cármenes

Pese a ello, los y las granadinistas ya sabían que, sin necesidad de jugarse un derbi vasco en Sevilla, esta Copa del Rey les pertenece a los pupilos de Diego Martínez y a su afición. Porque no hay mayor premio que saltar del barro al cielo en diez años y mantener en vela a una ciudad entera soñando. Aunque la ganen la Real o el Athletic -si se termina jugando la final-, la Copa está teñida de rojo y blanco granadino.

FUENTE: @joelgadea6 / El Nuevo Los Cármenes se engalanó para recibir al Athletic Club

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