No mide metro noventa, pero tampoco lo necesita. Tiene muelles en las piernas que le permiten elevarse igual o más que el resto de guardametas. Diego García (Ourense, 1995) ha luchado prácticamente toda su vida contra el prejuicio de ser “bajito” para convertirse en profesional. A sus veinticinco años, y con dos “Zamora” del Grupo I de Tercera en su haber, el portero está viviendo un curso ilusionante con su nuevo equipo, el CD Arenteiro.

FUENTE: CD Arenteiro / Diego García vuela para detener un balón durante un encuentro.

En Bouzas, con el sonado ascenso tras tres eliminatorias, se consagró como uno de los nombres propios de las porterías gallegas. Aunque Diego García también ha probado los sinsabores de este deporte: la suplencia y las lesiones de larga duración. Dejando atrás viejos fantasmas del pasado, en este curso en O Carballiño, otra vez bajo las órdenes de Fran Justo, se ha prometido a sí mismo disfrutar de su pasión. El objetivo de ganar se encuentra entre sus guantes.

ACTUALIDAD

  • ¿Cómo valoras esta primera vuelta?

Hago una valoración bastante positiva porque aun contando los “malos resultados”, con esto me refiero a los cuatro empates consecutivos que tuvimos, seguimos ahí arriba. Estamos a un punto del Bergantiños, el líder del otro grupo. Considero que hemos hecho una primera vuelta buena, ¿podríamos haber sacado algún punto más? siempre se puede sumar más. Por ejemplo, me acuerdo del día que recibimos al Rápido de Bouzas en Espiñedo, nos adelantamos y nos empataron en la siguiente jugada. Nuestro campo, Espiñedo, nos condiciona mucho porque si un equipo se encierra, a veces ya no somos capaces de atacarle.

  • Solamente seis goles recibidos en once encuentros. ¿es uno de los pilares del equipo?

Somos el equipo más goleador y el segundo que menos ha encajado. Esa es la base: portería a cero y aprovechar las que tenemos para marcarlas. Cada año mis objetivos como portero son: subir y ganar el “Zamora”. Si no lo consigo, no pasa nada, pero al menos estar en la pelea. Es una meta que me hace ilusión, que trabajo para lograr y, que, además, beneficia al equipo. Esto es un trabajo en conjunto, sin el buen hacer coordinado de todos, empezando por los delanteros, yo seguramente no encajaría tan poco.

  • Este domingo recibís al Arousa, equipo menos goleado de la categoría y con el que estáis empatados a puntos en lo alto de la clasificación, ¿es uno de los partidos más importantes de la temporada?

Sinceramente, no creo que sea el enfrentamiento más importante de la temporada, ese será si llegamos al playoff final. Tres puntos son tres puntos contra el Arousa, el Pontellas o el Ourense CF. Hay que darle la importancia que se merece, pero porque es el próximo partido que nos toca jugar este domingo, ni más ni menos.

FUENTE: CD Arenteiro / Once inicial del conjunto ourensano para el encuentro en Espiñedo ante el Rápido de Bouzas.
  • ¿Qué te ofrece Fran Justo cuándo te llama para que vayas a Carballiño?

Yo venía de un año complicado, tenía la opción de seguir en el Ourense CF, incluso hablé con el presidente y le expliqué mis motivos. Éramos un grupo muy bueno que, además, había hecho algo extraordinario la pasada campaña. El míster se marchó y al poco me llamó para comentarme que se iba para O Carballiño, un buen lugar donde comenzar un proyecto que tuviese como objetivo el ascenso. También me habló por encima de los nombres que manejaban para conformarlo. Yo tengo mucha confianza en Fran, creo en él y en su forma de trabajar. No hubo que negociar mucho porque me ofreció poder disfrutar a través de una buena plantilla. Entonces, finalmente me decanté y me fui para allí con él.

  • Este Arenteiro fue uno de los proyectos más sonados del verano en Galicia debido a las incorporaciones, tú entre ellas, de jugadores tanto de la UD Ourense como del Ourense CF. ¿Os pesaron las expectativas creadas acerca de la calidad del vestuario?

En el equipo no dijimos “somos favoritos” en ningún momento. La idea de todos es subir, obviamente, y es algo que no voy a negar. Vine al Arenteiro porque quiero ascender, al igual que fui al Ourense porque quería lograrlo también.

En cuanto al tema de los fichajes, desde fuera parecía que éramos el Real Madrid. Y para nada. Somos futbolistas que ya hemos estado con Fran, jugadores ourensanos con experiencia en la categoría. El club nos da todas las facilidades del mundo y, además, entrenamos por la mañana, un hecho más que nos acerca al profesionalismo, aunque nosotros nos lo tomemos como que realmente lo somos. La dirección deportiva ha conformado un grandísimo equipo. ¿El cartel de favoritos? A nosotros no nos pesa, ya que vamos a seguir trabajando igual.

TRAYECTORIA

  • ¿No tienes la espinita clavada de no haber salido de Ourense para formarte?

Desde infantiles tuve alguna oferta, pero no se concretó nada. La única que me queda así un poco clavada fue la que me contaron antes de la eliminatoria final de ascenso a Segunda B con el Rápido de Bouzas. Me presentaron a un chico, ojeador de una de las mejores canteras de España, antes del partido decisivo. “Sí, sí, a Diego ya lo conozco. Lo estuve siguiendo durante dos años, pero al final no lo pude fichar”. Por esto, sí que me queda esa sensación de que se me podría haber visto un poco más en alguna otra cantera más grande, ya que méritos deportivos hice para ello. Ahora, también, ¿cambiaría algo? No, aquí estoy y no me ha ido tan mal.

FUENTE: Burgos CF / Presentación del guardameta con el Burgos CF.
  • ¿Cuál consideras que ha sido el punto de inflexión de tu carrera?

Pues para mí, y sinceramente lo digo, fue ir a Verín. Yo estaba en Barbadás, donde jugué diez partidos y me encontraba muy cómodo allí. Al término de esa campaña, el Verín asciende y fichan a Alberto Blanco, que hoy está en el Arzúa. Entonces, me empieza a comer la oreja, pero yo le doy un poco las largas. De repente, llaman también a Karin Herrero por lo que ya habían fichado a dos de mis mejores amigos. Hablé con Iván González, el míster, y me convenció. Yo llegué muy fuera de forma y fue el entrenador el que me lo dijo. A mí nunca nadie me había dicho que tenía que bajar de peso, ni nada por el estilo. Eso sí, la temporada fue pésima porque bajamos.

  • ¿Y en el Rápido de Bouzas te encuentras con una mayor exigencia todavía?

El primer día, David Carnero, preparador físico de Patxi Salinas y que conocía de nada, me dijo “o bajas diez kilos o no juegas”. En un mes que hicimos de pretemporada, no sé si fueron diez u ocho, pero los adelgacé. En ese curso liguero gané el “Zamora”, quedamos segundos en liga y subimos en el playoff de ascenso. Ese año fue excepcional. Luego, no me quise quedar. No me arrepiento porque viví otras situaciones diferentes. Decidí irme al Burgos, tras hablarlo con mucha gente, y aunque no jugase fue una experiencia que me ha traído también hasta aquí.

  • Te fuiste a Burgos y pasaste un año en blanco a la sombra de tu compañero Mikel Saizar, ¿es una realidad que curte a un chaval de 21 años?

Sí, claro que curte. No me hundí, pero sí que me desanimé un poco. En ese momento creo que me equivoqué en el hecho de no permanecer en el Grupo I. Realmente no me lo esperaba. Yo fui con Patxi Salinas, que me conocía, y pensaba que iba a tener alguna oportunidad. Trabajé muchísimo desde el primer día hasta el último y eso es algo que nadie me puede achacar. La pretemporada fue muy buena, empecé jugando muy bien. Cuando comenzó la liga, no jugué el primer encuentro, algo que me podía esperar, así que me mentalicé de que ya llegaría mi oportunidad.

La situación fue que ganamos uno a cero, después en la siguiente jornada vencimos cero a uno, en la tres otra vez uno a cero… Líderes con nueve puntos y tres semanas sin encajar. Ahí ya lo vi jodido. Y a pesar de no ganar algunos partidos, estuvimos ocho jornadas sin recibir gol. En ese instante fue cuando ya me hice a la idea de que no iba a jugar. Podría haber desistido, pero no lo hice. Me dediqué a entrenar como si no hubiese un mañana y sobre todo a disfrutar de lo que había conseguido: llegar al fútbol profesional, aunque se denominen semiprofesional, gracias a mi trabajo y a mi esfuerzo.

  • Después de esta temporada aciaga se te plantea la posibilidad de volver a Ourense, a tu ciudad, ¿la decisión fue fácil?

Yo tenía claro que otro año por ahí sin jugar no me lo iba a pasar. Así que o me daban muchísimo dinero o no me iba a ir. Esto que no se me malinterprete porque obviamente no voy a ir a ningún equipo con la idea de no jugar ya desde el inicio, pero si te ofrecen 30.000€, por ejemplo, pues ya te lo piensas. Al final, la vida laboral de un futbolista no es tan larga.

Yo tenía claro que quería volver, y a pesar de que tuve una oferta en enero, dije que no, porque quería disfrutar, como ya dije, de lo conseguido. Entonces, al término de ese año en Burgos tuve varias ofertas. Finalmente, decidí irme al Ourense CF porque estaban confeccionando una buena plantilla: Lamelas, Beceiro, Pedro, Bruno Pascua, Róber, Tomás Abelleira, Pablo Pérez… Era un equipo con opción para pelear por el playoff y casi nos sale redondo, porque nos quedamos a un punto.

  • Fue el año en el que nadie entendía por qué el Ourense CF estaba último en la jornada 10. Al final remontasteis hasta quedaros a un punto de jugar la promoción, ¿os quedó un mal sabor de boca?

Fue un poco frustrante. El equipo en pretemporada funcionaba muy bien, arrasamos lo que jugamos. No quiere decir nada, pero vas más tranquilo a jugar la primera jornada. Llegábamos en una buena dinámica, con todo de cara, para jugar contra el Arousa en O Couto. En una tontería, que habíamos comentado durante la semana, gol de Sylla y primer partido perdido. Es frustrante, aunque en el primer partido no ves venir una posible mala racha así. Llegamos a la octava o novena jornada con dos puntos. Imposible. No nos lo explicábamos porque entrenábamos y jugábamos de puta madre.

  • ¿Cómo fue el cambio de chip para ganar?

Empezamos a ganar partidos porque algún día tenían que llegar las victorias. En la séptima jornada de la segunda vuelta, contra el Ribadumia CF en A Senra, nos encontrábamos en mitad de tabla y nos mentalizamos de que teníamos que ganarlo para no meternos abajo. Y lo ganamos. Al final nos quedamos a un punto del playoff. Fue una pena porque si llegamos a meternos hubiera sido muy difícil que nos ganasen, ya que llegábamos en una dinámica muy positiva: un gol encajado en los últimos doce partidos.

FUENTE: Ourense CF / Diego realizando ejercicios de calentamiento antes un partido en O Couto.
  • En la temporada pasada, con todo de cara, te lesionas del talón de Aquiles en tu, posiblemente, mejor momento de forma. ¿Otra vez la cara negativa del fútbol?

Fue un palo durísimo. Llegamos a la cuarta jornada con diez puntos de doce. Yo me encontraba muy bien, tanto a nivel físico como de juego. Es más, ese día en Lugo, en el que me lesiono, estaba haciendo un gran encuentro.

  • ¿Cómo lo asimilas?

Esa noche fue muy dura porque, además, en el hospital de Lugo no me decían que estaba roto para intentar tranquilizarme. Pero yo sabía que sí y me intenté mentalizar de ello. Entonces, eché cálculos y me propuse llegar al partido contra la UD Ourense que se disputaba en febrero, exactamente cinco meses después de haberme lesionado: “Para este encuentro tengo que estar convocado sí o sí” y me lo tomé como una contrarreloj. Durante el proceso, Zulema, mi novia, me ayudó muchísimo y, si no fuera por ella y por su apoyo, no creo que lo hubiese logrado. Fue un duro revés que ella me ayudó a superar.

Además, yo veía que el equipo solo iba hacia arriba y pensaba: “es que tenía que estar yo ahí”. Obviamente, estaba contento porque es mi equipo, pero me dolió no poder jugar. En febrero tuve un mes para saborearlo porque después ya nos confinaron. En junio, volví a un nivel muy alto, pero Fran decidió apostar por Cristian Parra para el playoff en Balaídos. Yo lo entendí y fui el primero en apoyar y en animar al equipo.

  • Es difícil cambiar de portero, en este caso Parra, cuando la dinámica del equipo es tan buena, como lo fue la vuestra el año pasado.

Sí, él llegó al vestuario en una dinámica positiva y ascendente. Cristian hizo muy buenos partidos, acabamos la temporada segundos y en la fase de ascenso nos quedamos a un gol de subir. Yo me alegro mucho por él, la verdad.

  • Hablando de porteros en general. Existe la moda hoy en día de que los guardametas tienen que medir 1,90 metros. A ti siempre te persiguió un poco el sambenito de ser, quizás, un poco bajito. Esta diferencia de centímetros la has suplido potenciando otras características de tu juego. ¿Qué opinión tienes al respecto?

Lo de ser bajito lo llevo escuchando toda la vida, pero prácticamente donde he estado he jugado, a excepción de la temporada en el Burgos CF. Yo veo a porteros de metro noventa en Segunda División o Tercera y no considero que sean mejores que yo. La gente me conoce y sabe las características que tengo. Pregúntale a Fran Justo si quiere a uno alto o a uno más bajito y valiente que salga de debajo del larguero, como yo. A mí la típica frase de “si midieses cinco centímetros más, ya no estarías aquí” no me dice nada, porque igual no me dedicaría al fútbol o no hubiera sido el mismo. Es imposible saberlo.

Clasificar a los guardametas por la altura me parece una tontería porque hay porteros de 1,75 que saltan más y llegan más arriba que otros que les llevan cinco u ocho centímetros. En la base ya se está poniendo una estatura mínima, lo cual me parece una bobada porque se están perdiendo grandes porteros.

MÁS ALLÁ DEL BALOMPIÉ

  • ¿A qué te dedicas además del fútbol?

Por las mañanas entrenamos en O Carballiño, como en casa al mediodía y por las tardes, de cuatro a diez, tengo clase. Luego, el fin de semana entrenamos el sábado, jugamos el partido el domingo y el resto del tiempo lo intentó aprovechar para estar con mi novia, mis padres y mis amigos.

  • ¿A qué te gustaría dedicarte cuando te retires?

Me gustaría seguir ligado al mundo del fútbol: entrenador de porteros o en alguna cantera. Y después también como técnico de emergencias sanitarias que es lo que estoy estudiando.

  • ¿Te ves de entrenador principal?

No y siempre lo he dicho. Pienso que uno ya se da cuenta en el campo de quién puede tener esas cualidades. Yo soy portero, soy el que mejor ve el fútbol porque lo observo desde atrás, pero yo no soy el adecuado para ello. A algún amigo se lo he comentado que me veo más como segundo de a bordo o como entrenador de porteros. De principal nunca me he visto.

FUENTE: CD Arenteiro / Diego García golpea un balón durante el partido de contra el Alondras.
  • Si fueses entrenador de porteros y te encontrases contigo mismo a día de hoy, ¿qué le dirías?

Si me lo encuentro a día de hoy no le diría mucha cosa porque me siento bien tanto física como mentalmente. Me veo tranquilo. Aunque, quizás, sí que le diría que no murmure tanto. Si me encontrase a mi yo de los quince o los dieciséis años, otras cosas le diría [Risas].

  • Aprovechando estas fechas, ¿qué le pides a 2021 en el ámbito deportivo?

Ganar la liga, ascender y ser el “Zamora” de la categoría.

  • ¿Y fuera del fútbol?

Salud y que se termine la covid-19 de una vez. Ahora con las vacunas se ha dado un paso importante. Salud y que no nos falte nadie.

Este próximo domingo, Arenteiro y Arousa deberían haberse visto las caras en Espiñedo para decidir quién mandará en el sur del Grupo I de la Tercera División. Tres positivos en covid-19 han aplazado el encuentro. En el horizonte, aunque lejano, ya se vislumbra la segunda fase en la que, si todo va según lo previsto, lucharán por dar el salto a la nueva categoría del fútbol español.


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Categorías: Entrevistas

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